DOCUMENTO ANTERIOR
08297 (03.06.2024 - 42.Alicante
Cabo de La Nao y de San Antonio)
09526 (18.04.2026 - 11.Extremadura
Un gato hurdano en Caminomorisco
(resumen): Nota final
DOCUMENTO POSTERIOR
BIAR, en la provincia de Alicante, se sitúa al norte, entre montañas; la Sierra del Fraile, Fontanelles y la de Recondo. En árabe es "pozo" o lugar de abundantes aguas, en latín es "lugar de abejas". Tiene origen andalusí, siglo XII, posteriormente fue del Reino de Valencia, y frontera entre las coronas de Aragón y Castilla.
Llegando desde Alicante por la CV.799 deja el coche, Cómodo Centón, en un aparcamiento junto al Paseo del Plátano. Hace un día espléndido, algo de calor, nada de humedad, y un significativo silencio. Es un pueblo agradable, y en sus montañas son los pinos los reyes. El PASEO DEL PLÁTANO es pequeño, abundante en vegetación a los lados y una explanada de fácil recorrido. Aquí destaca el PLÁTANO, un enorme árbol de unos 250 años de vida, cuyo tronco supera los seis metros de diámetro, una altura de 26 metros y una copa de 30 metros; es recio y fotogénico, sus ramas son gigantes, y debajo del mismo no se ve el cielo pues parece que él sea el firmamento, corre una leve brisa, sabe a sigilo y a misterio, es la entrada a un pueblo, y una alberca lo custodia desde 1890.
Junto al ARCO DE SANTA ANA, sentado en una mesa, disfrutando de una cerveza, Cómodo siente el frescor del momento, como una ocultación de lo perecedero, el reposo inexacto de la ausencia de cansancio bajo el manto de una sombra que todo lo cubre con su extenso. Sí esto es Biar, Cómodo ya lo ha visto todo. ¿A qué andar más allá del arco?
Sin embargo, tras un tiempo, Cómodo es un viajero maduro, sí, pero resuelto a caminar por este pueblo. Llega a la PLAZA DE ESPAÑA, un cuadrilátero irregular de pequeñas proporciones, y toma la CALLE MAYOR, un ejemplo cierto de ese tipo de calles que tomaron nombre allá por el siglo XVIII; es más larga que corta, más estrecha que ancha, un carruaje puede circular por ella, y en ella, como ríos, afluyen una sucesión de calles empinadas a la derecha, que vienen del monte, y continúan, por la izquierda hacía el llano. Llama la atención las cuidadosas casas que allí habitan, y las ventanas con forma de puertas cercadas por un enrejado. Hay algunas casas especiales por su exquisita fachada.
La Mayor llega a un espacio abierto al que llaman PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN. Cómodo se da cuenta; España, Mayor y Constitución. El trayecto desde una plaza a la otra es de tranquilidad; dos coches y unos vecinos han acompañado a Cómodo. Lo mejor de lo que sucede es que nada sucede. En la plaza hay un bar, un ayuntamiento y un templo, y el suelo está ligeramente ladeado ya que es parte de las curvas de nivel. El TEMPLO de LA ASUNCIÓN es de fabrica renacentista en su entrada, barroco, y cubre los siglos XV y XVII; en su interior nada hay de especial, es amplio y de tres naves.
Al Centón lo atienden muy bien en Información y Turismo; sobre plano le explican los dos modos de acceder al Castillo; opta Cómodo por subir escaleras en el Barrio Músulman y bajar por una pendiente por el Barrio Medieval. Las calles se empinan; suben los peldaños de las escaleras, y la visión primera es la torre del templo y la cúpula del mismo; todo está aseado, no ha deshechos en las calles y, dejando de lado las incapacidades personales de Cómodo, el acceso es fácil.
En la cumbre del monte se alza EL CASTILLO, de planta irregular y no especialmente fuerte, rodeado de pinos, pero denota una belleza en su porte; se accede tras recorrer una rampa zigzagueante y por una puerta que dispone de tres escalones: internamente es un desastre. Después de varios siglos nadie se tomó la molestia de allanarlo, de ahí que una sucesión de rocas forma el suelo de la fortaleza, lo que lo hace muy complicado su tránsito, al menos para el Viajero Maduro. No existe nada en su corto interior que merezca especial atención, aunque sí es posible contemplar una panorámica de la zona circundante. A la torre se sube andando por una escalera, a lo que renuncia Cómodo porque son muchos peldaños.
La bajada se hace por una pequeña y larga calle, que rodea el ámbito medieval, aunque nada tiene de medieval, y que tiene su terminación en la Plaza de España; prácticamente hemos visto el pueblo entero; se sienta Cómodo y disfruta de un aperitivo en el bar que hay. Dos insistentes abejas pululan, y las dos, tras ser amenazadas por Cómodo, son aplastadas, por pesadas, por la mano de El Centón, generando en Cómodo un sentimiento de culpa y recuerda la procedencia latina del nombre de Biar.
Después de comer, se puede ver el SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE GRACIA, a las afueras del pueblo, que es del siglo XVIII; desde su explanada existe una visión del pueblo, pero especialmente del castillo, que a Cómodo se le antoja una magnifica postal.