miércoles, 1 de abril de 2026

09498-102.EL VIAJERO MADURO: 02.Extremadura: Las Hurdes Altas: Gasco y La Meancera

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09496 (30.03.2026 - 01.Extremadura: Las Hurdes Bajas
                                       Pinofranqueado y Caminomorisco)

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-I-

      Es inevitable llegar a Las Hurdes y no recordar el documental "Las Hurdes, tierra sin pan" de Buñuel de 1932. La primera idea es muy simple, pobres sin pan siempre ha habido y los ha habido en todas partes, y los sigue habiendo en todas partes en este siglo XXI. La segunda idea es la propiciada por el anarquista Ramón Acín que financió el documental, y, que junto a Buñuel, perseguía difundir un mensaje social y de denuncia. Una tercera idea es el devenir de la manipulación expresa que contiene la narración de Buñuel como son la falsedad de la muerte del burro y el asesinato de la cabra. Y todo esto envuelto en la indiferencia de los hurdanos ante la filmación realizada. Por otra parte, el documental presenta a unos hurdanos trabajadores, cuidadosos con sus hijos, amigables con sus vecinos, y orgullosos de su ser hurdanos. 

-II-

       Desde Caminomorisco se puede acceder a las Hurdes Altas, un paraje de leyenda, un espectáculo de la naturaleza, una expresión de pueblos extendidos sobre la línea de una carretera, un continuo de belleza exuberante que contienen riqueza paisajística, buen comer, amabilidad, sosiego, y un presente de riqueza recogida sobre sí misma contenida en bancales, arroyos, caminos carreteros y sendas interminables. Los montes se alzan suavemente, pinos y otros robustos se asientan en la tierra, suben rocosos, pizarras, castaños, encinas y madroños, bancales de frutales, zonas de baño en piscinas naturales, la posibilidad de pesca, los paseos a media tarde, gentes espaciadas por sus calles.

       Estamos en un mundo de silencios recogidos sobre sí mismos, limpieza del aire, aguas fluidas, calma y sosiego, claridades sin fin, de profundos colores verdes, y jara que termina por explotar en flores. 

       Sus pueblos representan una arquitectura personal, adobe y maderas, casas tortuosas, pequeñas habitaciones, puertas de pequeña altura, escaleras interiores que fuerzan las articulaciones de las rodillas, balconadas grandiosas, rincones imposibles, bien comunicados por carreteras, y distancias aceptables. 

-III- 

        Si hay que poner un ejemplo de Hurdes Altas, sin duda ese ejemplo es GASCO, un pueblo que conserva uno de los inigualables conjuntos arquitectónicos más claros y precisos. 

          La pizarra es la piedra, lo que da lugar al color negro de la fachada, una sobre otra y sin argamasa, cubriendo, a su vez, el tejado, en inclinado hacia la calle.

       En su interior dos piezas básicas como la cocina y el dormitorio, sostenida con travesaños de madera que, en ocasiones, vuelan al exterior como precipitándose a la calle, sin ventanas apenas o pequeñas ventanas, y puertas bajas con uno o dos escalones, que evitaban el derrumbe de la estructura y obligan a agacharse para entrar. 

        Las calles, como conformando un laberinto, se presentan estrechas, pendientes y tortuosas, sin paralelismo, limitadas por las curvas de nivel, oliendo a opacidad, como si no hubiese nada más allá de pocos metros de tránsito, con suelos ligeramente inclinados para permitir, en su centro, el transcurrir del agua. 

         Todo lo anterior refuerza un sentido de recogimiento, aislamiento y soledad, una visión familiar, un posicionarse contra el mundo exterior, sin importar lo que suceda más allá de los muros de la vivienda. 

        GASCO tiene unos límites muy definidos entre un monte y el río Malvellido, al que afluye el Arroyo de La Meancera que nace en el Chorro de La Meancera. 

        Para llegar a la CASCADA se hace preciso cruzar el citado río por un puente (750 metros de altitud) que nos llevará a la caída del agua (835 metros de altitud). La senda planea siguiendo al río, pasando por una piscina fluvial a 300 metros, lo que permite una visión panorámica de Gasco desde la margen derecha, ya en los 400 metros desde el pueblo, pudiéndose ver dos pequeños meandros.

          Cubiertos los primeros 1000 metros de fácil paseo aparece la primera pasarela, punto en el cual se inicia la pendiente de subida, quedando por recorrer otros 500 metros hasta alcanzar un mirados donde se ve la salida del agua, existiendo un desnivel de unos 80 metros, aunque, se podría decir que la cascada en sí es un salto, en tres caídas, de unos 30 metros. El trayecto desde la pasarela sigue por la margen izquierda del arroyo, entre una sucesión de leves caídas y remansos del agua, entre piedras blancas y cantos rodados que reflejan diferentes coloraciones por efecto de la luz del sol y sobre un lecho verdoso.

-IV-

CANTO A LA MEANCERA

Clara sale el agua que emerge del infierno,
en una sucesión de cascadas diminutas
que blanquean las paredes con gotas libres 
que saltan entre piedras, y cachones blancos 
volando por los aires, al caer sobre balsas
perpetuas que rezuman fuerzas, todo entre 
ruidos de quejas absorbentes capaces de bloquear
los sentidos, los pensamientos y el pensar.

Piedras de colores reposando sobre el lecho verde,
cantos que rodaron, que permanecen impasibles 
ante aguas bravas, devolviendo al sol la luz 
que fuera cedida, formando un mosaico de arte.

¡He aquí La Meancera!, en quebradas roto su curso,
¿a dónde vas, Meancera?, que llegas y pasas, que 
te alejas con ese filo cortante, conformando 
un camino de caídas y más caídas, urbanizando
un río al que llaman Malvellido, olvidando
al Gasco, para sembrar otros parajes, cinco 
meandros trazados, depositando aguas en remansos
en bellas panorámicas que nunca verás Meancera.

-V-

       Una vez abandonado el pueblo, se ubica el MIRADOR DE GASCO, desde donde podemos observar tres meandros en el río Malvellido, y la subida de 500 metros de la senda a la cascada de la Meancera

2 comentarios:

  1. Es una descripcion detallada,se puede imaginar aunque no se haya estado.Se nota lo mucho quw has disfrutado en esa hermosa tierra.

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  2. Gracias por escribir tan bonito sobre mí querida tierra , las Hurdes.

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