miércoles, 15 de abril de 2026

09517-09.EL VIAJERO MADURO: 07.Extremadura: el Valle del Jerte

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09511 (13.04.2026 - 06.Extremadura
                                       Hérvas y el Parque Nacional de Monfragüe)

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09519 (16.04.2026 - 08.Extremadura: Plasencia)

 
     EL JERTE es un valle resultado de una depresión entre dos montes llamados Sierra de Tormantos y Transierra, quedando una tercera zona que es la Reserva Natural Garganta de los Infiernos; dicho hundimiento provocado por una falla en el terreno ha configurado un valle entre las dos montañas, que alcanzan los 1500 metros de altura, dando la impresión que conforman como un circo en la parte de Tornavacas

     A su vez, el RÍO JERTE determina, con su lecho, la profundidad del valle en los 500 metros, pasando por diversos pueblos y afluyendo en el Embalse del Jerte, encontrándose en uno de sus parajes la llamada Playa de Benidorm, así como otros baños. Nace en EL Risco de la Campana a 2100 metros de altura, cerca de Tornavacas.

     La Reserva Natural Garganta de los Infiernos, joya de la depresión, es un lugar protegido formado por un sistema fluvial, así como por bosques de castaños que llegan a los lindes de los campos de cerezos 

     Al no ser posible acceder a Los Pilones por falta de vehículos, hemos alquilado en Jerte un 4X4 con conductor llamado Pablo, un joven emprendedor de 24 años que, tras enseñarnos Cabezuela del Valle con su calle de casas con soportales de castaño, nos introduce por caminos imposibles a través de la SIERRA DE TORMANDOS. Nos habla Pablo de los más de 2.500.000 cerezos que viven en el valle, y pasamos por fincas donde los cerezos, ya florecidos, y al tenernos al alcance de la mano, resultan de un blanco espectacular. La subida planea entre el mar de cerezos a la derecha y los intrincados bosques a la izquierda, y, pasando por trechos que se asemejan a calzadas romanas, llegamos a La Cascada de Calderón, de corta altura, cuyas aguas son de la Garganta del Bonal; el agua cae en abundancia, se deposita en una charca y por debajo de la pista de firme ligero alcanza un viejo puente cuyo origen no llegamos a conocer, conformado por piedras ennegrecidas y que sostienen una pista, sobre dicho puente, que es de arco y se sostiene en ambas márgenes del arroyo. Es un entorno de naturaleza abundante, un aire limpio, una tranquilidad inigualable que parece elevarse al infinito, donde los sentidos se abrazan entre ellos para formar uno solo en una perspectiva y óptica admirable donde el tiempo queda detenido. Siguiendo por los citados caminos, llegamos a la Cascada del Caozo, seguimos en la Garganta del Bonal; corre el agua, pero hay que subir un corto trecho, sobre una senda que está y no está, entre piedras y árboles, donde nos cruzamos con algunos expedicionarios que bajan. La abundancia de árboles y sotobosque, junto a vegetales subiendo por los troncos crean una sensación permanente de belleza; se sube unas escaleras, se cruza un puente, siguen unos escalos de piedras incrustadas en la tierra, hasta que llegamos a la cascada donde una cristalina agua se fracciona en diversas cortinas de suaves pendientes para precipitarse, de continuo, en un lecho de aguas bravas generando cachones de un hermoso color blanco. El siguiente punto de nuestra excursión es la Cascada y Lagar de Marta; aquí tenemos que bajar por un camino carretero que deja a su derecha una zona arbolada para comer y a la izquierda el agua en su marchar hasta lo que parece un lejano lugar. Al final encontramos un Mirador desde donde se contempla una parte importante del valle. 

     TRANSIERRA es la ladera contraria del valle. Es de riqueza pobre comparada con la riqueza paisajista de Tormandos, pero contiene una producción de cerezos y de arbolada, en general, meritoria. Se cruza el río y se toma la carretera a El Tornos; antes llegamos al Mirador de la Memoria o Mirador del Silencio desde donde contemplamos la parte opuesta de Tormando y el valle propiamente dicho, en tanto hacía la derecha vemos el Embalse del Jerte ya camino de Plasencia. En dicho lugar existen cuatro estatuas desnudas, tres hombres y una mujer mirando a la lejanía, y que pretenden ser un tributo a la memoria histórica. Asimismo, se recibe la imagen de un manto florido de cerezos en blanco que se refleja cómo, en realidad, un mano amarronado resultado del color de dichos retorcidos árboles, los cuales, además, son de poca estatura para poder ser trabajados por el hombre en posición de pie, pues las cerezas son recogidas a mano y una a una. Planeando por la ladera de Transierra llegamos al final de nuestra excursión en 4x4, y nos damos cuenta de lo mucho que nos queda por visitar en este valle del río Jerte.

1 comentario:

  1. La bellwza de este valle es dificil de describir pero leyendote se puede vislumbrar y oler los cerezos y oir caer el agua de esas cascadas tan bonitas.Genial

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