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09042 (28.05.2026 - En una tarde agradable)
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09080 (26.06.2025 - Sol justiciero)
Estoy en la Plaza de San Cristóbal,
delante de mi observo la Puerta de
la Huerta de Sueca, veo frente a mí
la muralla que baja de la fortaleza
de Santa Bárbara, son las nueve horas,
corre un leve viento, hace un cálido
sol, la mañana, dulce y calmada,
me invita a una deliciosa caminata.
Tomo, por general Rovira, la suave
pendiente que ha de llevarme
a la plaza del Carmen, carmelitas
descalzos, y sin mediar tiempo
sigo, subiendo, por Santa Lucia; hay
silencio. Subo por San Bartolomé
y San Luis; hay silencio, un eterno
silencio que sabe a silencio. Silencio.
Alcanzo al diputado Auset; escalones.
Llego a la Ermita de La Santa Cruz,
sigue oliendo a silencio, Observo
fachadas y rincones; solo el viento
transita por estas calles que suben
como al infinito. Alicante, repleta
de pasado, me cuentas tus secretos.
¡Ay, ermita!, esa cruz que me mira,
la que me invita sabiendo que soy
ateo. ¡Ay ermita!, que en tu quietismo
miras altiva a una ciudad, a tus pies,
vencida. ¡Ay La Ampolla!, viejo
baluarte que duermes tu pasado
en las losas bellamente gastadas
¿Qué guardas San Antonio bajo
la sombra del árbol?, ¡que estrecha
es tu explanada!, con tus casas
nombradas, en la reserva impoluta
de tu mirada. Escalera pina, blancos
escalones de San Rafael, de macetas
adornada, que subes el Benacantil
hasta alcanzar, orgullosa, la Ereta
plana, de cañones fantasmas adornada.
¡Vamos!, nos espera la muralla mora
ocultada, el frío calor de las miradas
de aquellos soldados olvidados que
guardaron los muros a media ladera
blanca. ¡Que azul está el agua!, allá,
a lo lejos, mecida por las maretas
blancas, con ese plácido movimiento
que ha de morir en las arenas secas
de las playas, con ese coronado
cachón de bella espuma alada.
Angosta Muchamiel, ajustada
a las casas, ceñido Navíos, todo
por San Roque se abre al mundo
tras la peste acabada. Miro las
tiernas fachadas por colores
alumbradas, el paso del tiempo
por puertas y ventanas, esa
postergación de los espacios
que perdieron los restos del alma.
Hueles Alicante a montaña.
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