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09066 (15.06.2025 - El perro inexistente)
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Amaneció; el sol sobre la línea del horizonte asomaba; el agua sosegada del océano se desperezaba; el viento en calma suspiraba. El buque dulcemente flotaba; olía la cocina, cocineros y camareros faenaban; en el puente de mando un oficial bostezaba; el tránsito de marineros, calladamente, baldeaba, se recogían, por caras ignoradas, los restos de una fiesta abandonada; la estela del barco, tras la proa, se perdía, cabrilleaban unas lucecitas al paso oscilatorio de la nave.
La Mujer, al través de babor, caminaba de la aleta a la amura, se detenía, observaba el rielar y de la amura a la aleta plácidamente respiraba. Poco a poco la mañana crecía y se escapaba.
A lo lejos, las ondulaciones del agua al mar sealteraban, y unas nubes elevadas hacía el mar bajaban. La Mujer, al través de estribor, entre la aleta y la amura, contemplaba al agua, junto al barco, calmada, al mar, a lo lejos, ondulada, al sol, tras la nubes, muriendo observaba. ¡Qué gris se hace el agua!, ya no era ni blanca ni azulada, era un verde de terror el que avanzaba, un verde sin esperanza sobre el que cabalgaba una guadaña
Un relámpago, varios rayos, en los ojos de La Mujer penetraban; un trueno, otro trueno, y la lluvia, todos hacía el barco viajaban, y con ellos las ondulaciones del agua sobre el mar en maretazos sobre el casco se detenían. La Mujer, de empar en empar los ojos y abierta la boca, pensaba "que grande es la naturaleza", y, fina primero y gruesa después, subía el agua del mar y caía la lluvia del cielo, y grupados los maretazos, de un costado al otro, de la popa a la proa, las trémulas cabrillas se reían, encapillándose en el buque que se perdía, pues al embarcarse el agua, con cachones vestida, la nave se hundía
La Mujer y otros diecinueve, en una barca embarcaron; "solo veinte" decía la barca, "sí sube uno más, me voy a pique, y conmigo vosotros conoceréis la muerte". Se aleja la barca del barco, todo es silencio en el bote salvavidas, y se oye un grito, "¡aquí!"
Un Hombre dice, "recojámoslo"
La Mujer dice, "solo veinte"
Un Hombre dice, "hay que recogerlo"
"Solo veinte dice aquí" dice La Mujer
"Por humanidad hay que ayudarle" dice El Hombre
La Mujer dice, "sí sube uno más, me voy a pique, y conmigo vosotros conoceréis la muerte"
¿Cuánta gente cabe en una barca?
Se vota; la humanidad ha votado, y el hombre del grito sube a la barca
¿Cuánta gente cabe en una barca?
Desde el lecho del océano La Mujer ve como los cuerpos de veinte personas, como gotas de lluvia, se deslizan desde la superficie al fondo, ninguno habla, los veintiuno ya están, por la guadaña, muertos.
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