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LOS DOMINGOS es una película que pasa por española cuando en realidad es más vasca que los vascos, de 115 minutos de duración, DIRECCIÓN y GUION de Alauda Ruiz de Azúa, FOTOGRAFIA de Bet Rourich, MONTAJE de Andrés Gil, DIRCCIÓN DE ARTE de Zaloa Ziluaga, MUSICA de David Cerrejón, PROTAGONIZADA por Blanca Soroa (Amara). Patricia López Arnaiz (Maite), Miguel Garcés (Iñaki), Nagore Aranburu (Sor Isabel), y Juan Minujín (a pareja de Maite), que cuenta la HISTORIA de una muchacha de 17 años que quiere ser monja
Se trata de una película cuyo título es inadecuado (Los Domingos), cuyo contenido refleja la parte más conservadora y patriótica de la Región Española Vasca, cubierta por un tapiz de ateísmo y un reflejo hispano sudamericano de adaptación al medio vasco.
La DIRECCIÓN es uniforme, no requiere de gran esfuerzo en la medida que todos los personajes están trazados por la misma paleta descriptiva, dentro de una línea conservadora donde la religión termina por vencer. El GUION es previsible, desde un principio se sabe que la postulante terminará siendo monja, aunque se introduce un elemento discordante en la seudo escena sexual que busca despistar al espectador, reflejando de cómo el Satanás está en todas partes y ha de ser vencido mediante el amor a Dios. En est sentido, los DIALOGOS intervienen para fijar la posición divina como esencial en tanto el elemento ateo queda manifestado por la intransigencia y autoridad de la negación de Dios. Se enfrentan dos posiciones, la de sor Isabel o Dios y la de Maite o Satanás, quedando el resto de los personajes en el ámbito terrenal de la comprensión conservador o la abuela, con leves toques liberales o marido de Maite.
El MONTAJE no contiene rupturas en la cinta que sean apreciables, salvo en la muerte de la abuela y en el embargo del piso por parte del banco, mientras cumple sus funciones la DIRECCION DE ARTE en el campo de la escenografía con toda una variedad de utiles tanto en lo profano como en lo religioso, envuelto todo en una gama discreta de enseres y espacios, reflejando la limpieza de las localizaciones tanto interiores como exteriores.
La FOTOGRAFIA presenta un ambiente negro/noche o satánico como contrapeso de lo divino o blanco/día, más ideológico que artístico y que se rompe con el dorado de la espiritualidad, de modo que el COLOR refleja tres posturas en la ILUMINACIÓN, siendo así como en las escenas interiores siempre podemos ver de fondo unas cortinas blancas sobre ventanas abiertas y entradas de luz blanca que llevan a Dios, en los interiores familiares una gama más extensa de colores variados donde destacan el blanco y el azul, y en las estancias religiosas un oro casi deslumbrante en ocasiones, es decir, lo puro o blanco, lo azul o frío y lo amarillo o cálido. De este modo, los colores bien definidos no distraen la atención del espectador. Hay que citar la gama de colores marrones que complementan diversas escenas.
La CÁMARA suele presentar angulaciones horizontales, en algunas ocasiones oblicuas desde arriba con ciertas descripciones espirituales, multitud de primeros planos, donde la luz interviene con entradas laterales, planos medios sin acción de los personajes, y algunos planos de persecución y generales, no manisfestando otros planos de interés, dándose planos de abrazos con duración adecuada, y un RITMO entre triste y épico
La MÚSICA es la propia de un coro de colegio privado católico donde vemos a la totalidad de los personajes jóvenes cantando dulces canciones al ámbito religioso, con cruces de miradas que buscan derivar en pensamientos deshonestos e intenciones malignas, de modo que dichas canciones acompañan muy bien al trasfondo de la idea principal.
Los PERSONAJES son muy planos, salvo el de Patricia López Arnaiz (Maite) que responde a una doble dualidad, de manera que, por una parte, constan elementos apaciguadores para concluir en violencia verbal y, sobre todo, en una venganza reflejada ante notario, destacando, en todos lo demás, la calma del creyente, salvo, en varias ocasiones, Juan Minujín (la pareja de Maite) que es meramente defensivo.
La NARRATIVA, que ya se inicia alterada por el préstamo pedido por Miguel Garcés (Iñaki), se complica emocionalmente en el ámbito familiar con la idea de la moja de clausura, situándose de tal modo en un creciente enfrentamiento entre Maite e Iñaki que concluye en la citada venganza.
La PELÍCULA puede verse, aunque declina, en momentos, como pesada y reiterativa, ya que la idea de la misma no da para más.
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