DOCUMENTO ANTERIOR
02242 (06.04.2015 - 02.VERSOS DE SUEÑOS: ¿Dónde está mi alma?)
03835 (02.09.2017 - 59.IMPOSIBLES: Las almas olvidadas)
05456 (26.10.2019 - 31.VERSOS PROPIOS : Cuerpo y Alma)
05603 (11.01.2020 - 38.VERSOS PROPIOS: Estoy muerto)
06641 (27.10.2021 - 154.VERSOS DE FUEGO: La muerte absoluta)
05754 (09.04.2020 - 24.AGUAS ALTAS Y BARAÑES
La idea del suicidio del alma)
DOCUMENTO POSTERIOR
09066 (15.06.2025 - El perro inexistente)
Pidió, en su último macrobio estertor, ser enterrado en lo alto de la Peña Roja por ser un espacio pelado de la tierra, un lugar solitario, abierto a los vientos de todos los órdenes, limpio de arbustos, sin matojos ni árboles que pudiesen un día prenderse o bien que una lluvia, o la erosión del viento, lo desplazasen quedando al descubierto, y alterando el recogimiento de su cuerpo.
Otra cuestión, afirmaba, era el Alma, que tenía por sabido continuaba viviendo más allá del Cuerpo, quedando a la espera del juicio que la conduciría al cielo o al infierno.
Seguía diciendo que sí bien podía evitar el juicio sobre su Cuerpo, Lo Eterno no juzgaba la materia, quería, de igual modo, evitar el juicio sobre su Alma, que bien decía que antes de entrar en el infierno y caer en las llamas que en el mismo decían habitaban, o bien entrar en el cielo y caer en las dulzuras que en el mismo decían habitaban, era él capaz de suicidarse.
Al oírlo le tenían por tonto y le preguntaban cómo ibase a suicidar si a las puertas del infierno y del cielo solo deambulaban los muertos, y él, que todo lo tenía bien meditado, respondía que era cierto que hallábase muerto, pero que sin vida estaba su cuerpo en la tierra, más su alma vivía, según tenía por entendido, y que sería su alma la que deambularía a las puertas del infierno o del cielo y que era su alma la que se suicidaría, asunto éste que a todos parecía descabellado, de tal manera que incidieron en su tontería, que no de otro modo podía entenderse la idea del suicidio del alma.
Trató en alguna ocasión de centrar su conclusión, y decía que sí era cierto que eran dos las vidas, una vida en esta tierra, vida del cuerpo, que termina por morir, y otra vida, fuera de esta tierra, vida del alma, que termina por vivir, y no pareciendo que las cosas fueran eternas por los muchos cambios que padecían, que así lo advertía, no era menos cierto que el cuerpo nace para morir y el alma vive para vivir, y que la muerte del cuerpo vaciaba de obstáculos el camino del alma para suicidarse, de modo que muriendo pudiese evitar el alma la cólera de Dios el día del juicio final, ya que siendo Dios lo único eterno, pues era el principio y fin de todo cuanto existe, no puede ser el alma eterna ni eterna puede ser su vida, y de igual modo que no concebimos la eternidad de la vida del cuerpo ni de su muerte, no podemos hablar de la eternidad ni de la vida ni de la muerte del alma, aunque si pudiera pensarse en la eternidad de la muerte del cuerpo como algo, sin duda, cierto.
- ¿Qué dices?
- Digo que lo único que tiene eternidad es la muerte del cuerpo -contestó-
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