miércoles, 29 de enero de 2025

08825-30.AGUAS ALTAS Y BARAÑES: 04.El Botánico

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Al botánico, según dijo, le llamaba la atención la extraordinaria huerta y el trato y cuidado de la tierra, esta tierra tan árida, cuarteada y resecada por el sol, pero tan llena de agua y tan magníficamente reservada por sus pobladores, la laboriosidad de hombres y mujeres, ese cálido clima tan abierto a los forasteros y tan dado a dar la casa, pero no la llave de la casa. Había visto el trabajo de los cereales, las hortalizas, el aceite, el vino, la almendra, la barrilla, que no salía de su asombro de aquel contraste tan portentoso. 

- ¿A qué habéis venido?

- A conocer las aguas. 

Advirtió, para entonces, la extraña manifestación que de su cuerpo hacía Clotilde, a quien trataría durante su estancia en aquellos pagos, elogiando los cuidados de Vicenta para con ella, con los escasos conocimientos que de la medicina tenía

Por la mañana tomaron la senda hacía Cobes, que no a mucho caminar desaparecía; un ruido a viento lento susurraba por entre los arbustos y cuanta vegetación baja dominaba el valle; un ave, varias más se veían a lo lejos, descendía de la peña roja, y grupo de jabalís caminaban ausentes de miedo. La tierra de un blanco amarillento, de miles de piedras cuajada, languidecía bajo un sol lleno de fuego. Todo el paisaje era silencio. El botánico aprovecho la excursión para observar y encantarse con la flora que llenaba el campo, de la que fue tomando muestras de romero, de cepeyo, de argilaga y estepa blanca, hallando algunas pinadas muy a propósito para el descanso de viajeros. Lorenzo iba delante, y explicó, al ser preguntado, las razones de su brazo cortado. Por lo demás silencio, siempre silencio. Fueron entrando en el valle, mirando siempre a la Sierra del Hombre, donde esta se entroncaba con la Peña Roja. Pronto llegaron a la entrada de una cueva

- ¿Quién es? -pregunto Demetrio-

- No lo sé; ahí ha estado siempre

- Es Ceres. Lo que no sabemos es que hace aquí, quién la puso, desde cuándo. ¿Lo sabes tú, Lorenzo? 

- No señor.


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