miércoles, 12 de febrero de 2025

08842-182.LIBROS: 04.Fernando VII, de Emilio La Parra López

DOCUMENTO ANTERIOR
08838 (09.02.2025 - 03.Fernando VII, de Emilio La Parra López)

DOCUMENTO POSTERIOR
   

      Sin que exista duda que dude, aunque de hecho existe siempre una duda que duda, conforme La Evolución de Las Ideas de Cómodo Centón, nos dice El Centón que la capacidad personal para adaptarse Fernando VII a los momentos históricos mediante el uso del proceso posibilista, se hace patente en las diversas circunstancias de su vida, saliendo de todas airoso y contra todo razonable pronóstico de inminente perder; cabe aquí citar otros dos ejemplos como son Francisco Franco en el siglo XX, y Pedro Sánchez en el siglo XXI, porque aguantar, lo que se dice aguantar, aguantaba Fernando VII carros y carretas, y esto no deja de ser un mérito con el que, necesariamente, se nace.

       Fernando VII tenía claro que una vez sentado en la Poltrona del Monarca, no existía fuerza humana que de la silla lo levantase, ocurriendo otro tanto con Francisco Franco, quien una vez tomada la Posición del Pardo solo la abandonaría muerto, y otro tanto con Sánchez para quien aún no ha nacido aquel que le quite el Sillón de La Moncloa. Dicho de otro modo, cuántas garrapatas se adherían al cuerpo de Fernando VII, el propio rey se las quitaba y se las comía como si fuesen golosinas.

      La vida de este rey es el tránsito entre los siglos XVIII y XIX, el fin del absolutismo y la llegada de una falsa democracia, en la cual se sustituía la tradicional nobleza de los títulos heredados por la nueva burguesía que estaba naciendo y cuyo fin último era eliminar a los nobles.

    Tal periodo se debe entender como ILUSTRACIÓN; los cultivados en el siglo XVIII en España seguían, en su base, siendo monárquicos y antirrepublicanos, y para entender tal característica es que no aprendieron de los británicos que son monárquicos y republicanos. La revolución francesa no había logrado penetrar en el "ser" de los españoles, de forma que los españoles nunca comprendieron que entre una monarquía y una república no hay diferencia alguna, pues ambos conceptos conocen de la cosa pública. Lo peor es que en pleno siglo XXI siguen pensando los españoles que una cosa es la monarquía y otra cosa es la república. 

      España tuvo una república en el siglo XIX y otra en el siglo XX; que a los españoles no se les ocurrió otra cosa que restaurar al rey tras la primera república, y hacer otro tanto tras la segunda república, con el interregno de una dictadura en el XX, lo que demuestra el "ser" monárquico que anida en España. 

       Lo curioso es que Napoleón El Republicano terminó siendo Napoleón El Emperador y que tratar de expandir las ideas republicanas con las vestiduras de un emperador/rey, que se dedicaba a nombrar reyes por toda Europa, no podía terminar bien; esto es, un tipo de baja estofa, como era el corso, no había venido al mundo para ponerse por montera a las grandes familias europeas

     El resultado fue que una muy mínima parte de los españoles republicanos/exaltados apoyaron al monárquico Napoleón para deshacerse de los reyes españoles y que otra parte más aumentada de republicanos/moderados se sintieron presos entre los dos conceptos, de lo cual resultó la victoria de los absolutistas de toda la vida y que tenían su sustento económico en el Antiguo Régimen

     El reinado de Fernando VII es el resultado de lo dicho en el párrafo anterior o la lucha entre dos momentos históricos, ocupando el rey una posición de rey absoluto, cuando el concepto se acercaba a su fin, pero que Fernando supo navegar entre esas aguas turbulentas generadoras de la ignorancia de los españoles. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario