lunes, 26 de enero de 2026

09384-45.AGUAS ALTAS Y BARAÑES: ¿Quién es el asesino?

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09378 (23.01.2026 - 06.El Botánico y El Chatarrero)

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        Los visitantes de aquel día encontraron dos muertos tendidos en el suelo, a Joseph y a Brigida, y al padre Rufino, clavado en su espalda un cuchillo, también muerto

Unas semanas después asistió Cristóbal al juicio; “no fue él” dijo el Vocero, “no fue Lorenzo de Próspera. No fue él. Fue un trozo de árbol quién mató a Josepf, fue un cuchillo quien mato al padre Rufino, fueron las manos de Lorenzo quienes mataron a Brígida, pero no fue él. Cierto es que Lorenzo portaba la rama en su mano, pero fue la rama la que golpeo a Josepf, fue el cuchillo quien mató a Don Rufino y fueron las manos las que apretaron el cuello de Brígida. Por otra parte, hemos de preguntarnos, ¿por qué murió Josepf?, y la respuesta es simple, murió porque estaba vivo, y fue Josepf quien por sí mismo paso de vivo a muerto, pues de haber estado muerto no podría haber pasado a muerto, es decir, Josepf es el culpable de su propia muerte; lo mismo sucedió con Brígida, pudo morir porque estaba viva, y fue que estando viva consintió en morirse, y otro tanto del padre Rufino, de tal manera que se murieron porque estaban vivos, y no porque Lorenzo los matara”

Cristóbal Ivorra preguntó, nada había entendido de lo dicho por El Vocero, qué quien era el asesino. Un estudiante de leyes que asistía al juicio, que junto a Cristóbal estaba, le aclaro la disertación de El Vocero, diciendo que “si bien el cuchillo, de la mano de Lorenzo prendido, había entrado en el cuerpo de don Rufino, era el cuchillo el asesino, pues el cuchillo había entrado en el cuerpo de don Rufino, y que este se murió porque necesariamente estaba vivo, y que siendo el cuchillo el que mató a don Rufino, no lo mató ya que fue don Rufino quien se murió él solito. De lo cual, no cabía duda, era Lorenzo inocente ya que el cuerpo entero de Lorenzo no penetró en el cuerpo de don Rufino”, añadiendo que otro tanto sucedió con Joseph y con Brigida.

- Perdone -se dirigió Cristóbal al Estudiante- Quiere decir que sí don Rufino es su propio asesino, ¿el delincuente es don Rufino?

- Así es

- Entonces, sí yo le robo la bolsa a aquel caballero, el delincuente es…

- Aquel caballero que se dejó robar la bolsa

- ¡Ah! -suspiró Cristóbal- ¡Menuda tontería!

El tribunal no entendió la disertación del Vocero, los presentes no entendieron la disertación del Vocero. Hubo sentencia, y Lorenzo de Próspera fue condenado a morir en la horca, acontecimiento popular que tuvo lugar en la Plaza de La Horca, espectáculo social al que asistieron personalidades y el pueblo en general. Cristóbal Ivorra estuvo aquel día en Alicante, acompañado de Prospera y de su hijo Damián, y aunque trato de explicar la decisión del tribunal de condenar a Lorenzo, no supo dilucidar por qué no siendo Lorenzo, sino su mano, y no siendo el cuchillo, según dijo El Vocero, vino don Rufino a morir, ya que si murió fue porque Don Rufino quiso. 

En la Plaza de Las Horcas mucha gente había, y estando esperando fue que trajeron a Lorenzo, y fue que lo elevaron al cadalso, y fue que el Estudiante en Leyes gritó “es inocente” y añadió que “don Rufino se murió porque estaba vivo, y no por otro motivo, de lo que se deducía que el asesino de don Rufino era don Rufino”, sucediendo otro tanto con Joseph y con Brigida. 

      Los presentes, que nada entendieron de lo dicho por el Estudiante en Leyes, pero que se lo creyeron, gritaron "es inocente", y hubo un tumulto.

       Prendieron al Estudiante por alborotador, y en la horca quedo tieso Lorenzo.

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