domingo, 18 de enero de 2026

09363-11.TEATRO: Esencia de Ignacio García May

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08160 (06.04.2024 - Salomé)

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       ESENCIA es una obra escrita por Ignacio García May, dirigida por Eduardo Vasco, escenografía de Carolina González, iluminación de Miguel Ángel Camacho, música y ambiente sonoro: Eduardo Vasco, interpretada por Juan Echanove (Pierre) y Joaquín Climent (Cecil)

      Cuenta el encuentro de dos amigos después de varios años sin verse; Pierre come en un restaurante y Cecil ha quedado con alguien en dicho restaurante que es un dramaturgo que ninguno de los conoce, al que Cecil ha de realizarle una entrevista 

      Después de recordar tiempos pasados, ambos inician la conversación encadenando diversos temas entre reales e imaginarios en el ámbito de un cuidado lenguaje, apareciendo, sin aparecer, el dramaturgo, pero inmerso en el lenguaje de la conversación

      Sobre las tablas vemos una mesa y dos sillas, y al fondo un entramado de cuadros unidos entre sí. 

      El TEXTO es impecable, una mezcla entre lo real de la situación escenificada y la irrealidad de un personaje que nunca aparece como tal. La OBRA desarrolla, en inicio, una situación coloquial de modo informal, complicándose los temas conforme avanza la representación. Hay un PUNTO DE ROTURA a mitad del espectáculo, donde el lenguaje de los dos amigos pasa del tuteo al ustear, lo que resulta altamente significativo; en este punto o cambio de la relación entre los dos amigos, muta Pierre en el ser del dramaturgo, de modo que siendo Pierre el autor ya no son dos amigos los que hablan, sino un entrevistador y un entrevistado, pasando el texto del tuteo al ustedeo, lo que acontece casi sin que el espectador lo advierta. 

       A su vez, ese PUNTO DE ROTURA ahonda en los paneles con huecos y de color azul que en una ocasión atraviesa Pierre y que están a corta distancia de la mesa y las dos sillas, tal vez tres pasos, paneles que comienzan a retroceder de forma imperceptible sin que sea imposible captarlo el espectador hasta que Pierre se pasea entre la mesa y los dichos cuadros dando hasta unos ocho pasos. La ESCENOGRAFÍA, con ser simple, es espectacular para los sentidos del espectador. 

      La ILUMINACIÓN no tiene desperdicio; cálidos amarillos sobre los actores, tanto en el centro de las tablas como los extremos, se oponen al frío azul de los cuadros del fondo que terminan en negro y que dan paso como a un cielo estrellados de puntos amarillos

      La MÚSICA presenta ocho leves momentos musicales que cubren los espacios de silencio de palabras, y un noveno, como bajo continuo, acompaña al recitado de los actores.

         ECHANOVE Y CLIMENT tienen sus momentos de monólogos, el primero al final de la obra y el segundo al principio, en estado superior de interpretación, llenan el escenario en su totalidad, se mueven principalmente en el centro del mismo, ejecutando momentos claves en los confines de las tablas, y esos movimientos delicados y firmes marcan los límites de la acción y el saber estar de la relación entre ambos. Por otra parte, consiguen engañar al espectador en ese preciso momento en el que Pierre adopta como propio al autor desconocido y, posteriormente, se rebela como ajeno al dramaturgo, momento en el cual baja el telón y queda el espectador confundido entre lo real y lo imaginariamente visto
     
        Sin duda que dude ESENCIA ha de ser visualizada y oída, y ha de hacerse dejándose llevar por el desarrollo del texto, adaptando plenamente el entendimiento y la comprensión, y por el conjunto técnico de escenografía, musica, iluminación y dirección. 

1 comentario:

  1. Solo le falta a la crítica resaltar que las entradas son regalo de tu querida nuera y tu querido hijo, jajajja

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